Martes 25 Agosto 2026
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Cuelgamuros noticia

Durante casi seis décadas, cientos de familias en España buscaron a sus familiares desaparecidos durante la Guerra Civil y la posterior represión de la dictadura. Esa búsqueda, hoy de resultados casi imposibles, empieza a dar sus frutos en Cuelgamuros. Gracias a un acuerdo con el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, que ha realizado las gestiones pertinentes para el acceso, RTVE se ha convertido en el primer medio de comunicación del mundo en grabar el interior de las criptas de Cuelgamuros, donde permanecen más de 33.800 personas, doce mil de ellas sin identificar. El resultado es el documental «Cuelgamuros: entre lo difícil y lo imposible», de Belén Alonso y Manu Diéguez, que se estrenará el próximo 22 de septiembre en el 74º Festival Internacional de Cine de San Sebastián y podrá verse después en RTVE.

El documental revela, paso a paso, el complicadísimo esfuerzo del equipo forense que lleva tres años trabajando para devolver a las familias que lo reclaman los restos de sus seres queridos que nunca debieron ser trasladados allí, y devolver así un nombre a quienes lo perdieron. Muestra el minucioso trabajo científico, la ardua tarea de búsqueda en un lugar cerrado a cal y canto durante décadas, el respeto absoluto al lugar y su contenido, los obstáculos de todo tipo, y por supuesto la emoción de las familias que reclaman a sus seres queridos. 

Breve historia de la mayor fosa común de Europa

Justo un año después del fin de la guerra, el 1 de abril de 1940, Francisco Franco decreta la construcción de Cuelgamuros como un homenaje a los fallecidos del bando sublevado: “que se levante un templo grandioso de nuestros muertos (…) lugar perenne de peregrinación en el que (…) reposen los héroes y mártires de la Cruzada”. En 1959, tras 19 años de construcción por la que pasaron miles de presos políticos bajo un programa de redención de penas por trabajo en condiciones infrahumanas, la dictadura se dispone a inaugurar el monumento y trasladar allí los restos del fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Según algunas fuentes, para entonces Francisco Franco ya tenía decidido enterrarse allí. Sin embargo, al régimen le faltaban los cuerpos de los ‘héroes’. Una Orden Ministerial de 1958 exigió a alcaldes y gobernadores civiles de toda España el traslado de restos a Cuelgamuros, si era necesario, extrayéndolos de fosas comunes, también donde yacían fusilados republicanos, sin autorización de sus familiares. Como resultado más de 33.000 cuerpos fueron trasladados allí procedentes de toda España, muchos de ellos sin conocimiento de sus seres queridos. A día de hoy y gracias a la Ley de Memoria Democrática de 2022, que garantiza que ninguna búsqueda se hace de oficio ni al azar, cientos de familias que sospechan que los restos de sus familiares desaparecidos se encuentran en Culegamuros pueden solicitar su búsqueda. ‘Entre lo difícil y lo imposible’ relata los trabajos de esa búsqueda. 

Y el trabajo no es sencillo. Los restos permanecen emparedados tras los muros de ocho capillas, en cajas —algunas individuales, otras colectivas, con hasta quince cuerpos— depositadas hace más de sesenta años en un espacio cerrado, con una humedad que llega al 90% y sin luz natural. El paso del tiempo y esas condiciones ambientales explican el estado en el que se encuentran hoy muchos de los restos. Precisamente por eso, identificar a cada persona exige un trabajo forense minucioso: restos mezclados por el traslado masivo de 1959, degradación del material óseo y ausencia de muestras de ADN de referencia en muchos casos son las causas reales de que el proceso avance con el rigor —y no con la rapidez— que a veces se reclama desde el desconocimiento. Cada identificación confirmada es, en ese contexto, un logro científico y también un acto de justicia.

El rodaje se ha desarrollado en la capilla del Santo Sepulcro, convertida en laboratorio forense por albergar más de 18.000 víctimas, y donde a priori se concentra el mayor número de restos reclamados por sus familias. Para el rodaje, y al igual que el equipo forense, el equipo de RTVE tuvo que colocarse casco, mascarilla, calzas, guantes y equipo de protección individual cada vez que accedía al espacio, clasificado con nivel de riesgo biológico 2 sobre una escala de 4. Ante el reducido tamaño de las criptas, en varias ocasiones la única opción viable fue instalar pequeñas cámaras en el techo, capaces de registrar sin artificios el trabajo diario del equipo forense y transmitir al espectador, según sus responsables, la sensación de convertirse «en un forense más».

El proyecto se sustenta en el convenio firmado entre la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y RTVE, publicado en el BOE el 20 de abril. El estreno de «Cuelgamuros: entre lo difícil y lo imposible» se suma además al programa del Comisionado para la Celebración de los 50 Años de España en Libertad en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde programa iniciativas como el ciclo «Jóvenes, cine, memoria y democracia». Todas ellas comparten un mismo objetivo: acercar a las nuevas generaciones una memoria basada en hechos verificados, en el trabajo científico y en el derecho de las familias a la verdad, la justicia y la reparación.

Sobre el proyecto

«Cuelgamuros: entre lo difícil y lo imposible» está producido por DocumentaRTVE, dirigido por Ángela G. Miranda, dentro de la Dirección de Expansión Audiovisual que lidera Josep Vilar. Se estrena el 22 de septiembre en el 74º Festival de San Sebastián y se emitirá próximamente en RTVE.

El proceso de localización e identificación de víctimas en Cuelgamuros se desarrolla al amparo de la Ley 20/2022, de Memoria Democrática, que reconoce el derecho de las familias a solicitar la búsqueda, exhumación e identificación de sus allegados, y da continuidad al compromiso institucional recogido en el programa de Celebración de los 50 años de España en libertad.

Imagen: Documenta RTVE